CIUDAD DE MÉXICO, 9 de febrero de 2018.- El salario mínimo en México no alcanza para vivir. Esta fue la demanda que María de la Luz Gregorio llevó ante el Tribunal de la Suprema Corte de Justicia en febrero de 2016. La mujer, que estaba a punto de cumplir los 50 años y limpiaba en un hostal restaurante de la Ciudad de México, presentó una demanda en contra del decreto que fijaba el salario mínimo diario: en aquel entonces, 73 pesos (3,9 dólares). Ese era su sueldo, que no le permitía mantenerse económicamente. Ni ella misma ni, por supuesto, su familia.
De acuerdo a la información de El País, se menciona que el camino en los juzgados fue una carrera de obstáculos que se prolongó durante meses. Los tribunales locales sobreseyeron la petición por considerar que fue presentado fuera de tiempo y, como respuesta, ella presentó un recurso de revisión. Finalmente, en mayo de 2017 la Suprema Corte de Justicia le negó el amparo, aunque reconociendo en su resolución que el salario mínimo mexicano es un “derecho social”.
En el protocolo adicional a la Convención Americana en materia de Derechos Económicos y Sociales se consagra el derecho de obtener los medios para una vida digna y decorosa a través de una actividad lícita y una remuneración que asegure condiciones de subsistencia digna y decorosa para ellos y sus familias y un salario equitativo por trabajo igual, sin distinción.