Tlaxcala, único estado con Premio Bellas Artes en lenguas indígenas
Fue el de ellas un crimen que sacudió las conciencias de todo el mundo civilizado. Las hermanas María Teresa, Minerva y Patria Mirabal fueron asesinadas de manera brutal por orden directa del dictador de la República Dominicana, Rafael Leónidas Trujillo. Pero su muerte contribuyó a despertar el ánimo entre la población que culminó seis meses después con el asesinato del caudillo.
Su nombre de batalla Las Mariposas se ha convertido en símbolo mundial de la lucha de las mujeres contra la violencia.
María Teresa, Minerva y Patria Mirabal nacieron y crecieron en el seno de una familia rural acomodada en el paraje Ojo de Agua, provincia de Salcedo. Dedicaron gran parte de su juventud a luchar por la libertad política de su país; y se opusieron firmemente a una de las tiranías más opresoras, sangrientas y corruptas que tuvo Latinoamérica: la de Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana.
Las tres con carreras universitarias y dos de ellas casadas y con hijos contaban en el momento de su muerte con una trayectoria larga de conspiración y resistencia y mucha gente las conocía.
Junto con ellas los esposos de Minerva y María Teresa fundaron a fines de la década de los cincuenta la Agrupación Política 14 de Junio, “la guerrilla que señaló un horizonte”; agrupación que respondía al entusiasmo que como el fantasma de la libertad (Luis Buñuel dixit) recorría América Latina a raíz del triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro en Cuba.
“Ellas se atrevieron allí donde las flores se ausentaban; bordaron con hilos dorados el camino de las almas libertarias”.
Minerva y María Teresa ya habían pasado por la siniestro cárcel de La Cuarenta en varias ocasiones, cárcel donde “el dolor era la norma.. . y la noche interminable”. Allí fueron torturadas y violadas a pesar de lo cual decidieron continuar su lucha por la libertad y dignidad del pueblo dominicano.
“Si me matan --habría dicho Minerva al salir de la cárcel-- sacaré mis brazos de la tumba y seré más fuerte “. Con esta frase respondía a quienes le advertían de lo que entonces parecía un secreto a voces: el régimen del presidente Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961) iba a matarla.
El 18 de mayo de 1960, las hermanas Minerva y María Teresa habían sido juzgadas en Santo Domingo, al igual que sus esposos, por atentar contra la seguridad del estado dominicano. Se les declaró culpables y fueron condenadas a tres años de prisión e inmediatamente comenzaron a purgar sus penas, pero ellas no durarían mucho en la cárcel.
En un gesto extraño, el 9 de agosto y por disposición expresa de Trujillo, Minerva y María Teresa Mirabal fueron puestas en libertad. Sus maridos, sin embargo, continuaron en prisión. Estas disposiciones de Trujillo tenían doble propósito: por un lado, pretendía demostrar su "generosidad"; por el otro, les daba la libertad a aquellas personas a quien él quería seguir hostilizando. Este último era el caso de las Mirabal.
No había pasado un par de semanas de su liberación y ya existían informes sobre reuniones secretas contra el régimen encabezadas de nuevo por las Hermanas Mirabal. Esto se sumaba a las presiones internacionales, entre muchas cosas, por el atentado en Venezuela contra el presidente Rómulo Betancourt atribuido al propio Trujillo. Y los pasos que daban estas mujeres, rebasó la copa de la tolerancia de Trujillo quien personalmente ordenó al comandante del ejército, general José René (Pupo) Román un plan para desaparecer definitivamente a las Mirabal.
La primera medida tomada por Pupo Román fue el traslado de los maridos presos a la cárcel de Salcedo, al parecer aparentando benevolencia, pues de este modo las Mirabal no tendrían que realizar largos viajes a la cárcel de La Victoria, que era donde cumplían las penas sus maridos. Esto era el inicio de la capitalización del plan para la eliminación de las hermanas Mirabal.
Pupo Román ,dejó la instrucción de Trujillo en manos del SIM (Servicio de Inteligencia Militar) a la sazón dirigida por el Capitán de Corbeta de la Marina de Guerra Mayor Cándido Torres Tejada, sustituto del siniestro Johnny Abbes García quien para entonces dirigía la campaña contra la Iglesia y a la emisora Radio Caribe.
Ese 25 de noviembre de 1960 (este domingo haría 58 años) el jeep que conducía a Minerva, María Teresa y Patria Mirabal de regreso a su casa, tras visitar a sus maridos en la cárcel, fue interceptado en la carretera por cinco agentes del SIM que procedieron a estrangularlas junto con el conductor del jeep, Rufino de la Cruz y luego a apalearlas hasta dejarlas muertas. Los cuatro cuerpos fueron lanzados, dentro del mismo jeep a un precipicio para que se interpretara que habían fallecido en un accidente automovilístico.
Los de las Mirabal fueron gritos que el tiempo no pudo acallar.
Ciriaco de la Rosa, uno de los asesinos, lo contaría más tarde: durante el juicio: “Después de apresarlas, las condujimos al sitio cerca del abismo, donde ordené a tres de mis hombres que cada uno (con cada víctima) se internara en un cañaveral a orillas de la carretera, separadas todas para que las víctimas no presenciaran la ejecución de cada una de ellas […] Traté de evitar este horrendo crimen, pero no pude, porque tenía órdenes directas de Trujillo y Johnny Abbes García. De lo contrario, nos hubieran liquidado a todos”.
En honor a estas valientes mujeres, auténticas heroínas de la lucha clandestina antitrujillista, el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe estableció en Bogotá, Colombia en 1981 que el dia 25 de noviembre se conmemore el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer. Y en 1999 la Asamblea General de las Naciones Unidas, apoyada por 60 paises aprobó una resolución en el mismo sentido.
La casa de las hermanas Mirabal en Ojo de Agua está convertida en un museo y conserva sus trajes y pertenencias tal como estaban en el momento de su muerte. La provincia de Salcedo se llama ahora Hermanas Mirabal. Una estación del Metro de Santo Domingo, lleva su nombre al igual que plazas, jardines y calles de muchos pueblos dominicanos.
La escritora dominicana Julia Álvarez escribió la novela En el tiempo de las Mariposas misma que fue llevada al cine y luego se convirtió en exitosa serie de televisión con figuras de primer orden como Salma Hayeck, Demian Bichir, Pedro Armendariz, Ana Martin y Lummi Cavazos.
Mediando la primera década del Siglo XXI se rodó la película Trópico de Sangre, dirigida por Juan Delancer misma que debutó en el New York International Latino Film en julio del 2009
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Ahora, a 58 años del crimen, al fin las mariposas vuelan libres, inatrapables. Ellas, las Mariposas multicolores, aparecen en las tardes de noviembre, y se posan en los hombros de las mujeres trabajadores; de aquellas que claman por los hijos hambrientos; de aquellas que aún sufren el atraso y el maltrato. De tantas mujeres que lloran por las noches y adquieren fuerzas por las mañanas para salir a ganar el pan de cada dia. Por ellas.. . por todas ellas.




