Presentan en Palacio de Justicia el libro Con toga y a lo feminista
Fue un pioletazo fatal, un golpe helado. El grito de Trotsky resonó, como el de un animal herido, por toda la casa. Todavía pudo decir a sus guardaespaldas que acudieron: ¡No lo maten; él debe decir quien ordenó esto!. (historia reciente, esto ocurrió un día como hoy, hace 78 años.)
El agresor, tras una breve resistencia fue sometido. Era la tarde del 20 de agosto de 1940 en Coyoacán, al sur de la ciudad de México. Ramón Mercader del Río había cumplido 27 años seis meses antes, militante primero del Partido Comunista de Cataluña trabajó como jefe de meseros en el Hotel Ritz, de Barcelona y dio clases de catalán; fue parte de la organización de la Olimpíada Popular, evento multideportivo que iba a celebrarse como respuesta a los Juegos Olímpicos de Berlín
Al iniciarse la Guerra Civil Española en 1936, participó en el combate contra las tropas alzadas; en el frente de Aragón formó parte de una columna de anarco-sindicalistas en la que también participaba su madre, Caridad y uno de sus hermanos. También estuvo en el frente de Madrid. Su madre Caridad del Río, perteneciente a la aristocracia catalana; se casó con Pau Mercader Medina, próspero comerciante textil. Separada de su esposo mediando los años veinte, Caridad se unió a las corrientes anarco-sindicalistas desde donde incluso planeó un atentado dinamitero contra una de las empresas de su exmarido. Comenzó a militar en las células estalinistas más radicales; fue reclutada por la NKVD a principios de 1937 y se supone que fue ella quien convenció a Ramón para que también trabajara para los soviéticos.
A partir de entonces Ramón Mercader actuaría como espía de la Unión Soviética bajo el falso nombre de Jaques Mornard. Además del castellano y el catalán hablaba perfectamente el francés y dominaba el inglés; recibió adiestramiento en Francia y en la Unión Soviética y, al autorizar Stalin la eliminación física de Trotsky, adoptó el nombre de Frank Jackson, nombre que, tomado de la lápida de un cementerio de Amberes, Bélgica, pertenecía a un joven muerto durante la primera guerra; comenzó por seducir a una activista colaboradora de León Trotsky, Silvia Angelof a quien conoció en Paris; la hizo su amante y se sirvió de ella para que lo introdujera en el círculo de Trotsky, exiliado en México desde 1937.
Lev Davidov Bronstein, conocido como León Trostsky, había nacido en una familia judía en Yanovka, Ucrania en 1879. Participó desde muy joven en la oposición clandestina al régimen zarista y a los 20 años organizó una combativa Liga Obrera del Sur de Rusia. Hombre de acción y uno de los principales intelectuales bolcheviques, fue protagonista, junto con Vladimir Ilich Ulianov (Lenin) de la revolución soviética que culminó con la toma del poder en octubre de 1917.
Como comisario de Asuntos Militares, Trotsky fue el encargado de negociar la retirada de Rusia de la Primera Guerra Mundial mediante la paz de Brest-Litovsk. Fue el creador del Ejército Rojo que derrotó a los ejércitos blancos (contrarrevolucionarios) y a sus aliados occidentales. Ese Ejército Rojo consolidaría los triunfos revolucionarios. Desde antes del triunfo bolchevique fue el dirigente más importante, de todas las confianzas de Lenin. Compartía con éste a plenitud, el proyecto de la revolución. Por sus acciones fue condecorado con la orden de la Bandera Roja.
Muerto Lenin en 1924, se sentía su heredero natural. Pero José Stálin se consideraba con los mismos derechos y, sometiendo a consideración de la Duma de los Diputados y luego del Soviet Supremo la propuesta trotskista de la “revolución permanente” los adictos a Stálin formaron mayoría y la derrotaron. El enfrentamiento Stálin-Trotsky se tornó encarnizado y el segundo hubo de salir exiliado a la lejana Kazajztan, en Siberia.
Salió de la Unión Soviética de forma clandestina, se exilió primero en Turquía, que acabó corriéndolo, pasó a Noruega e intentó residir en varios países de Europa, pero en todos fue rechazado. Gracias a una gestión personal del muralista Diego Rivera, el Presidente Lázaro Cárdenas le otorgó el asilo en México.
Vivió primero en la llamada Casa Azul, en avenida Altavista, en las inmediaciones de San Ángel, al sur de la ciudad de México, casa de Diego y Frida Kalho bajo protección militar permanente. Luego se mudó con su mujer a las calles de Viena, en Coyoacán casi esquina con Rio Churubusco, convertida de hecho en una fortaleza.
Ramón Mercader del Rio arribó a México en los primeros meses de 1940 con una visa norteamericana que lo acreditaba como ciudadano de ese país y con el nombre de Frank Jackson.
Antes, en Paris, a través de la norteamericana Silvia Angelof, joven admiradora de Trotsky y prima de su secretaria se había introducido en el círculo íntimo del viejo revolucionario y, ya en México, ganado la confianza de éste al grado de que entraba a la casa sin ser cateado por los guardias de seguridad de Trostsky. Esa tarde (20 de agosto) llevaba un abrigo largo y bajo él, el piolet. Le mostró a Trotsky el original de un supuesto artículo que pensaba publicar; Trotsky se acercó a la ventana para ver mejor el escrito y fue entonces cuando Mercader le clavó el piolet en la nuca.
Tras una agonía de 19 horas Trotsky murió en un hospital.
Juzgado como Franck Jackson, Mercader fue sometido a juicio por homicidio. Siempre se dijo norteamericano y nunca dio su nombre real. El juez lo condenó a 20 años de cárcel en la penitenciaría de Lecumberri. Presos y custodios lo identificaron siempre como el gringo Jackson.
Allí tuvo trato de privilegio pues la embajada soviética le hacía llegar con puntualidad cada mes, un cheque de mil dólares, mucho dinero para entonces (y para ahora que se cotiza a más de 19 pesos). Disponía de dos celdas juntas, los alimentos le eran llevados de fuera, organizaba comidas de lujo con mujeres y vinos importados. Se dice (sólo se dice) que una visitante habitual era una cantante española que en 1950, a sus 22 años iniciaba sus triunfos en México. Su nombre era María Antonieta Alejandra Vicenta Elpidia Isadora Abad Fernández pero su nombre artístico fue Sara Montiel. También se dice (sólo se dice), que Mercader tuvo un hijo (o hija) con ella.
La identidad de Ramón Mercader del Río, primero Frank Jackson y luego Jaques Mornard, fue descubierta trece años después del crimen, hasta 1953 gracias al destacado criminalista, doctor Alfonso Quiróz Cuarón. No era ni Frank ni Jaques: era simplemente Ramón.
Con el estigma de ser hijos de quien eran, tres hijos, además de una hija y dos sobrinos de Trostsky murieron fusilados.
Cumplida una condena de 19 años Ramón Mercader del Rio salió de prisión en 1959; esa misma noche un avión de Aeroflot lo trasladó a Moscú vía Praga. Fue recibido como héroe de la Unión Soviética.




