CIUDAD DE MÉXICO, 6 de junio de 2019. — Las administraciones pasadas de los Gobiernos federal y estatales en el país han heredado a la Secretaría de Salud (Ssa) 306 obras hospitalarias inconclusas, que en algunos casos es dinero tirado a la basura por lo que entrarán a un proceso intensivo de revisión para detectar cuáles pueden rescatarse.

El secretario de Salud Jorge Alcocer Varela informó que han detectado 306 obras inconclusas “debido a la corrupción y falta de transparencia en el pasado”, de las cuales 238 tienen un plan maestro de infraestructura, y en su mayoría están suspendidas, 145.

De acuerdo a lo que reveló el funcionario este jueves, desde Palacio Nacional, en proceso siguen 93 obras de hospitales y unidades médicas, pero el foco rojo de la Secretaría de Salud es en las obras sin un plan maestro que suman 68, de las que 33 continúan su proceso de finalización y 35 fueron suspendidas, y se analizan como poder recuperarlas.

Acompañado por Zoé Robledo director de Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y Luis Antonio Ramírez director del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Alcocer destacó que las obras inconclusas se deben a la corrupción, la falta de recursos para concluir las obras e incluso debido a que la normatividad de Salud ya no es vigente.

La ubicación de las unidades hospitalarias suspendidas predomina en Jalisco con 10, sigue el Estado de México y Oaxaca con 6, y con 3 están Baja California, Chihuahua, Ciudad de México, San Luis Potosí y Veracruz.

Dos unidades se mantienen suspendidas en Yucatán, mientras en Campeche, Coahuila, Durango, Guerrero, Nayarit, Querétaro, Tabasco y Zacatecas, hay un hospital suspendido cada uno. Sobre los centros de salud registrados como Unidades de Consulta Externa, están suspendidas 52 en Oaxaca, Veracruz suma 31, Jalisco tiene 21 y Chihuahua cuatro, Michoacán y Yucatán tiene tres, Chiapas y Sinaloa alcanzan dos cada entidad, mientras que Campeche, Baja California, Querétaro y Nayarit cuentan con una en esa condición.

“En relación al costo, he señalado que Dios inventó los números para contar las tonterías de los hombres”, apuntó Alcocer para explicar que aún se sigue analizando cada caso para determinar el monto del dinero que ha sido desperdiciado por las obras inconclusas que podrían estar atendiendo la salud de los mexicanos.

“No hemos identificado, desde luego esto es difícil, lo único que hemos avanzado es en los medicamentos, y en el otro ámbito donde se está trabajando es en la asignación de algunos insumos que se usan en el campo que se requieren ser evaluados, y tenemos varios pendientes, hay que ser autocríticos”, refirió en que a seis meses de la actual administración federal, aún no se tienen detectados los posibles casos de corrupción.

Alcocer aseguró que en el momento en cuando se tenga documentado cada caso, se interpondrán las denuncias que sean necesarias ante la Secretaría de la Función Pública y hasta la Fiscalía General de la República (FGR) en caso de que así corresponda.

Por su parte Zoé Robledo, manifestó que el IMSS cuenta con 57 obras inconclusas desde el 2015 y de las cuales nueve ya fueron terminados en el período de la actual administración, además mencionó que de los actuales hospitales, nueve no se encuentran funcionando debido a los daños ocasionados por los sismos de septiembre del 2017.

Comentó que en este año se prevé que se concluyan 23 hospitales teniendo una inversión de 948.77 millones de pesos para obras y equipamientos y lo cual ya está registrado en el presupuesto del 2019.

El director del ISSSTE, Luis Antonio Ramírez aclaró que de las 20 obras que se dejó a su dependencia 12 ya fueron terminadas, mientras que cuatro continúan en proceso  y otras cuatro suspendidas, además afirmó que existen otros 23 inmuebles que ya rebasaron su tiempo útil por lo que quedarán inservibles.

Detalló que para el acabado de sus obras se requieren 600 millones de pesos, pero también se necesita un presupuesto para materiales y trabajadores, lo cual dijo próximamente dará información sobre esto.

Aún hay esperanza La Dirección General de Planeación y Desarrollo en Salud, a cargo de Alejandro Vargas, es la entidad responsable de hacer el análisis para conocer el estado de las 306 obras de hospitales y centros de salud inconclusas, determinar las que pueden rescatarse y cuáles sería inútil tratar de terminarlas.

“Muchas de estas pueden ser recuperadas siempre que justifiquen ser estrictamente necesarias”, afirmó el funcionario federal durante la conferencia en Palacio Nacional, por lo que este proceso de terapia intensiva tomará alrededor de tres meses más, y podría terminarse en septiembre de este año.

Aunque reconoció que hay algunas que no se pueden reactivar por representar un riesgo para la población, como en un caso de Veracruz, que se inició la construcción desde el año 2004 y que tiene un 40 por ciento de avance, sin embargo, se considera irrecuperable por grietas derivadas de sismos.

“Se acabó el parapeto de que se abren obras, el promedio son seis años de abandono, de descuido de que no funcionan, un hospital que no está funcionando no cuenta”, afirmó el secretario de Salud Jorge Alcocer Varela.

“No se inaugurará, si no se tiene el mismo día, y que no se pueda abrir si no se tiene infraestructura, equipo y el personal trabajando, y la perspectiva para el índice de todo lo que se requiere de la atención especializada con personal para todas las funciones, tendremos que asegurar que va a cubrir no solo ocho horas, de que sea un hospital que trabaje los 365 días del año”, agregó el secretario.

Aunque reconocieron que hasta ahora, a seis meses del actual sexenio, ha sido complejo estimar las pérdidas del dinero público en estas obras por los años en rezago, y los diferentes recursos que intervienen, se lleva un registro en una plataforma de todas las obras que se realizan en el país.

Será asó como se sigan revisando los avances, se contacte al Estado para saber la razón por la que dicha obra esté paralizada, ya sea por falta de pago o que la empresa constructora no ha cumplido, que es cuando se cataloga como suspendida.

Alejandro Vargas, el director de planeación explicó que es por esto que en cuanto se recupera la construcción de la obra, se vuelve activar en la plataforma y se disminuyen las cifras de unidades suspendidas.

“Se está revisando cuidadosamente en documentación como en visitas de campo cada una de las obras, y se va a determinar cada una de ellas que por sus características de antigüedad o abandono no sean recuperables, porque resulte más caro y serán las que sean suspendidas de manera definitiva”, explicó.

“Estamos en posibilidad de que en los próximos tres meses (septiembre) de poder dar la cifra definitiva de las que no son recuperables y tendremos los montos que esto ha implicado y las razones por las cuales se suspenderían de manera definitiva”, dijo.

Vargas concluyó que bajo esta metodología que está implementando la Secretaría de Salud “muchas de estas obras” suspendidas podrían ser recuperables.