Deja Quiroz abierta posibilidad de buscar gubernatura de Michoacán
Morelia, Mich., 15 de agosto, 2017.-Una nación que se digne de democrática, justa y equitativa tiene factores que así la definen. En México si queremos hablar de calidad de vida podemos asegurar que hay un grave retroceso producto de la corrupción. Casi 80 mil muertos en 5 años de la última administración; una deuda de 9.3 billones de pesos (una tercera parte de la misma fue adquirida en esta administración); desempleo creciente, solo hay que observar las calles; inseguridad y delitos.
“En la celebración de los primeros 25 años de existencia de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), el presidente Enrique Peña Nieto sostuvo que con base en los datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), prácticamente todos los indicadores de la pobreza registran sus niveles mínimos históricos”. La Jornada. Con todo respeto, insisto.
Los políticos y funcionarios viven en mundos distintos, más allá de cualquier estadística, la realidad no se oculta. Lo mismo ocurre con los políticos y sus estadísticas. El 80 por ciento de los mexicanos reprueba al gobierno del presidente Peña Nieto, pero son tan mágicos que en seis meses dirán que tiene una calificación aprobatoria. No han entendido que la gran mayoría de los mexicanos están en contra de los partidos políticos ligados al PRI como el PAN y el PRD.
Señores: los mexicanos siguen arriesgando su vida para cruzar la frontera norte e irónicamente son quienes aportan la mayor cantidad de divisas. Los egresados de escuelas técnicas y profesionales no tienen empleo; los maestros que tenían seguridad social están a punto de perderla, lo mismo que millones de trabajadores. Nunca como ahora el futuro es tan incierto.
México debe dejar de vivir entre tanta mentira pagada y difundida por medios de comunicación afines al gobierno. La situación es cada vez más delicada, y los partidos buscan a toda costa mantenerse en el poder, aunque para ello se valgan de todos los vicios, trampas y perversiones. Tal parece que no escuchan las voces de inconformidad.




