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TLAXCALA, Tlax., 18 de octubre de 2026.- Contra el imaginario popular que suele adjudicar el flujo constante de rumores a las comunidades pequeñas o a los rincones más recónditos del país, los datos han hablado con frialdad estadística.
Lejos de los reflectores del escándalo cotidiano, Tlaxcala ha demostrado ser un remanso de discreción al posicionarse oficialmente como el estado menos chismoso de toda la República Mexicana.
Así lo revela el más reciente Ranking del Carácter Mexicano, elaborado por TResearch y Consulta Mitofsky, el cual midió la autopercepción de los ciudadanos en diversos rasgos de personalidad —incluyendo el chisme, el drama, el romance y la flojera— a través de una encuesta nacional en línea que recopiló cerca de 15,000 entrevistas en las 32 entidades federativas.
Ante la pregunta directa de la encuesta: “¿Qué tan chismoso se considera usted?”, considerando las opciones de “mucho” o “algo”, el promedio nacional se ubicó firmemente en un 16%.

De acuerdo a este estudio, en la parte alta de la tabla se encuentra Yucatán donde un 26% de su población admite sin tapujos disfrutar de los corrillos y la información ajena, duplicando y rebasando por mucho la media del país. Le siguen de cerca entidades como Oaxaca (23%) y San Luis Potosí (21%).
En el polo opuesto, cerrando el ranking en el puesto 32, aparece Tlaxcala.
Únicamente el 6% de los tlaxcaltecas encuestados se autodefinieron como personas "mucho o algo chismosas". La cifra coloca al estado no sólo en el sótano de la indiscreción nacional, sino muy por debajo de vecinos de la región centro como Morelos (20%) o la propia Ciudad de México (16%).
Junto a Tlaxcala, completan el bloque de los estados con menor inclinación al chisme fueron Tabasco (7%), Hidalgo (8%), Chiapas (8%) y Nayarit (9%).
El estudio también profundizó en el perfil demográfico de quienes se autodenominan más inclinados a la grilla casera. A nivel nacional, la juventud se lleva la corona: el grupo etario de entre 18 y 29 años presenta un 24% de afinidad con el chisme, marcando una notable distancia de 10 puntos porcentuales frente a los adultos mayores de 50 años (14%). Asimismo, las mujeres se perciben ligeramente más chismosas (18%) que los hombres (14%).
No obstante, uno de los hallazgos más llamativos del informe metodológico son las correlaciones conductuales.
Según los datos cruzados del estudio, la propensión al chisme no viaja sola; tiende a ir firmemente de la mano con otros rasgos de la personalidad colectiva. Los estados donde la gente se considera más chismosa coinciden, estadísticamente, por reportar también altos índices de autopercepción como personas enamoradas (con una correlación de +0.57), flojas (+0.51) y dramáticas (+0.45).
Bajo esa lógica, la extrema reserva y discreción que arrojan los datos en Tlaxcala podrían sugerir, en contraste, una sociedad que prefiere la mesura por encima del drama cotidiano.

Aunque los creadores del estudio recuerdan que se trata de un ejercicio lúdico basado estrictamente en la autopercepción —es decir, cómo se ve el ciudadano a sí mismo y no necesariamente un indicador absoluto de la realidad—, lo cierto es que la estadística ha dejado constancia de un hecho: si de guardar secretos y mantener la prudencia se trata, Tlaxcala ha demostrado ser, al menos en los papeles, la muralla del silencio en México.




