Ataque armado en Tecámac, Morelos, no fue contra alcaldesa
Morelia, Mich., 21 de junio, 2017.-En nuestro país para todos los diferentes sectores sociales ha sido difícil encontrar un empleo. Si no tienes conocidos en empresas o gobierno, o bien sino conoces a un influyente la situación se complica más. No es extraño ver a un profesionista manejando un taxi, ni tampoco verlo vendiendo tacos o cualquier cosa.
Hay entidades que dicen no tener problema de empleo, sin embargo los salarios de hambre provocan que los egresados de instituciones de educación superior busquen otras entidades que tienen mejor desarrollo como Querétaro o San Luis Potosí, incluso busquen la salida al extranjero, de hecho Canadá se ha convertido en buena opción.
Tampoco nadie se extraña que las personas más brillantes, formadas con dinero de los mexicanos, sea en el extranjero donde tienen mejor acomodo. Es por ello que los gobiernos no quieren invertir mucho en universidades públicas.
Pero siempre las crisis no vienen solas. Tarde que temprano eso de vivir de fiado, acabarse los recursos naturales y vender todo lo que se tiene a la mano trae consecuencias. Un gobierno se puede comparar con un jefe de familia. Quien no recuerda a las señoras que decían: ese hombre es un “un mala cabeza”, nunca tiene nada, porque vende hasta colchón en el que duerme, le debe a todos los aboneros, a sus hijos los saca de la escuela para ponerlos a trabajar, y nunca tiene dinero.
“En México cada vez hay más pobres educados. Actualmente, 54 por ciento de la población que tiene nivel de preparatoria está en pobreza, al igual que 8 por ciento de quienes cursaron posgrado, debido a que no hay una política de recuperación real de los salarios, destaca el Informe 2017 del Observatorio de los Salarios, de la Universidad Iberoamericana de Puebla” (La Jornada).
No es nuevo lo del desempleo entre los profesionistas. Lo irónico y decepcionante es que los gobernantes de las últimas décadas no se sienten fracasado, ¿saben por qué?, por la sencilla razón de que a nivel macroeconómico todo funciona bien, lo que significa que los grandes empresarios y políticos no tienen de qué preocuparse, lo demás no importa, o importa muy poco.
A buena parte de las personas que estudian una carrera profesional les puede ir mal, pero a los que no estudian les va peor, a menos de que seas muy bueno para el “bisnes”.