Deja Quiroz abierta posibilidad de buscar gubernatura de Michoacán
CDMX, En tan solo 24 horas el peso se depreció alrededor de 2 por ciento y llegó a un nuevo mínimo histórico respecto al dólar a dos días que Donald Trump llegue a la presidencia de Estados Unidos. En ventanillas bancarias el tipo de cambio rebasó la barrera de las 22 unidades, en un ambiente de incertidumbre por la cercanía de la toma de posesión de Donald Trump y señales más claras de que su administración buscará iniciar pronto la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLCAN).
El TLCAN entró en vigor en enero de 1994, incorporando a México en un nuevo acuerdo comercial con los Estados Unidos y Canadá. Este 20 de enero de 2017, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca se habrá de iniciar un nueva era post TLCAN, que será, sin duda, compleja y costosa en todos los aspectos de la vida nacional.
En 1994, se argumentaba y predecía que el acuerdo impulsaría el crecimiento y el desarrollo de México. Es difícil demostrar la aseveración que señala que a México le habría ido peor en ausencia del TLCAN, porque muchos elementos de este escenario no se pueden conocer. En todo caso, es posible comparar el rendimiento de la economía mexicana con el del resto de la región, durante los últimos 23 años, a partir de los indicadores disponibles, así como de su propio rendimiento en los años anteriores a 1994.
La aprobación del TLCAN, tuvo como su propósito principal la liberalización de la industria manufacturera, la apertura a la inversión extranjera y la modificación de la propiedad rural, entre otros cambios. La idea era que la expansión de estas políticas permitiría la eficiencia y el progreso económico que no fue posible bajo el desarrollismo, el modelo económico proteccionista que prevaleció en las décadas anteriores a 1980. Si bien algunos de los cambios en las políticas públicas fueron, sin duda, necesarios, el resultado final han sido 23 años de fracaso económico y social.
Si se compara a México con su pasado desarrollista, o incluso si la comparación es con el resto de América Latina desde la entrada en vigor del TLCAN el fracaso de este instrumento es evidente. Hoy, incluso sus más firmes defensores tienen dificultades para argumentar sus bondades.
Para México, el TLCAN significa además de las menores tasas de crecimiento del continente, niveles de alta contaminación del medio ambiente, devastación de la economía rural y la importación de alimentos para nuestra vida cotidiana.
A pesar de las graves dificultades que vivimos no hay señales de decaimiento del proyecto neoliberal y del TLCAN en las élites mexicanas, sino todo lo contrario. Este es el problema más relevante pues superar al TLCAN implicaría transitar desde una vía de desarrollo neoliberal hacia la conformación de un nuevo proyecto político, económico y social inédito. El autor de este artículo es académico de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM.