Ataque armado en Tecámac, Morelos, no fue contra alcaldesa
Morelia, Mich., 15 de febrero, 2017.- Todos nos curamos en salud con el presidente estadunidense Donald Trump, pero el más contento con la actitud del magnate hacia México es el propio presidente Enrique Peña Nieto, porque nunca antes tuvo una cortina de humo tan espesa.
Da la impresión que Donald Trump no atiende al presidente Peña Nieto como jefe de Estado, pareciera que todo lo quiere arreglar con el amigo de su yerno, Luis Videgaray, a quien tiene como corrector de discursos.
Por el momento es más pesada la carga que tienen los mexicanos con el desastre económico, y que no inició con Trump, sino con un gobierno que prometió mucho y al parecer, con tantos errores (¿intencionales?) fue quien le dio la puntilla al pueblo mexicano con reformas estructurales tendenciosas y un entreguismo total a los capitales nacionales y extranjeros.
El Ejército Zapatista también le entró al quite y se pronunció en contra de los malos gobiernos nacionales que han sido y son cómplices de esa política de terror, destrucción y muerte. Es decir, el grupo en el poder le cierra el ojo a Trump, porque a final de cuentas hablan entre iguales.
¿Videgaray trabaja para México o Estados Unidos? En este momento, que si bien es preocupante, sólo se trata de una tormenta en un vaso de agua porque se está cocinando lo peor. Eso lo que puede uno deducir entre tanta palabrería y discursos reiterados. Es cierto que es de preocuparse, porque Trump no es un político sino un negociante, como lo dijo el empresario Carlos Slim.
Pero neta que el monstruo más canijo está aquí en México.




