Derecho de petición, ¿La respuesta es obligación o favor?
Hay gobiernos que administran el presente y gobiernos que intentan modificar el futuro. El segundo año de Claudia Sheinbaum permite sostener que su administración pertenece a la segunda categoría. A dos años de haber asumido la Presidencia de la República, el balance muestra algo más importante que una sucesión de cifras: la consolidación de un proyecto político que ha buscado dar continuidad a la transformación iniciada en 2018 y, al mismo tiempo, imprimirle un sello propio.
El principal mérito de la presidenta ha sido gobernar en un contexto particularmente complejo sin renunciar a las prioridades que ofreció a los mexicanos y su liderazgo ganado en las urnas. La economía ha enfrentado incertidumbre internacional, tensiones comerciales y un escenario geopolítico marcado por conflictos que afectan los mercados, los energéticos y las cadenas productivas. Sin embargo, México ha preservado su estabilidad macroeconómica, el empleo y una trayectoria favorable de los salarios reales.
No es un asunto menor. Durante décadas se quiso convencer a los mexicanos de que estabilidad económica y política social eran conceptos incompatibles. El gobierno de Sheinbaum ha demostrado que pueden coexistir disciplina económica, aumento de salarios, inversión pública y ampliación de derechos sociales. Pero si existe un ámbito donde el cambio comienza a ser particularmente visible es el de la seguridad.




