La escuela frente al celular
Caravana Migrante vs Nata Humana
El ingreso, no sólo ilegal sino hasta violento, de miles de migrantes a nuestro país por la frontera sur, principalmente centroamericanos hondureños aunque llega haberlos hasta de África; representa más que un serio problema migratorio que atender: es un detonante social en potencia que en cualquier momento podría explotar.
Ésta movilización humana no tiene precedente en la historia moderna de nuestro país. Y, además tiene una particularidad: no hay un líder o agrupación visible con quién poder dialogar, pues es un movimiento extraordinario fruto de la convocatoria hecha a través de redes sociales.
Aunque cabría la posibilidad de una autoría intelectual, por el momento no se sabe nada al respecto. Pero, queda claro (lo he visto en las entrevistas realizadas a algunos de sus integrantes) que el hecho de adherirse a la caravana y de viajar en grupo, les da seguridad a todos ellos. Recordemos que en bola, todos nos envalentonamos y les es más difícil -casi imposible hoy en día- a la autoridad tener el control debido de ello.
A su paso, se le van sumando más integrantes. No hay una cifra o reporte exacto oficial respecto a cuantos sean. Sin embargo, cifras extraoficiales del Inst. Nal. de Migración (INM) han ingresado más de 30,000 migrantes en lo que va del año! del llamado Triángulo del Norte: Guatemala, Honduras y Salvador (algo de Venezuela). El gobierno mexicano ha dicho que no cerrará sus fronteras (sur) pero pide que el paso de la o las caravanas de migrantes sea una migración ordenada.
Yo me pregunto: ¿por qué entonces han tenido los migrantes que tumbar los accesos y saltar alguna barda?, ¿Qué significa: migración ordenada? ¿Acaso esperan que se formen, guarden distancia y se tomen de la mano?, el hecho de permitirles el libre tránsito sin documentación alguna, se está violando así mismo su propio estado de derecho y sin cuidar los protocolos de seguridad y salud pública.
Siendo objetivos y realistas, el gobierno mexicano no tiene la capacidad humana ni tecnológica para “blindar” su frontera sur de poco más de mil kilómetros y que carece de valla alguna en su extensión para contener a cualquier conglomerado humano en marcha, en lo que bien pudiéramos llamar hoy por hoy: la nueva forma de invasión “pacífica y silenciosa” a un país bajo el amparo de los derechos humanos.
El presidente Trump, ha sido firme al respecto: no permitirá que más migrantes ingresen a su país aunque pidan asilo. Y aquí nuestro punto de encuentro: La Nata Humana, problema grave en el colectivo social.
Lo más seguro que suceda es que los más de los doce mil migrantes –cifras extraoficiales- y que rebasan por mucho el número de habitantes de varias poblaciones en México, no logren su intento de cruzar hacia los E.U.A. ¿Qué pasará entre que lo intentan y deciden que hacer, en las ciudades fronterizas? Es simple, se creará una enorme nata humana que podríamos definir como una masa humana formada por persona heterogéneas entre sí y provenientes de diferentes países con un mismo interés u objetivo en común: ingresar a los estado unidos de norte américa.
Por eso, puede gestarse en las ciudades fronterizas y principalmente en Tijuana (ciudad destino por la mayoría de los migrantes en tránsito) un grave problema social no sólo por lo que implica el brindar los servicios públicos a todos ellos sino por la gesta de una nueva versión del nepantlismo antropológico social.
Toda esta gente “atorada y frustrada” en su intento por ingresar, se asentará en algún sitio y demandará los servicios públicos municipales. Y he ahí el problema, pues éstos de por sí no tiene la capacidad de brindarlos a sus propios habitantes menos la tiene para hacerlo de golpe a tanta gente que de facto llegan a residir ahí por muy temporal que sea su estancia.
Es necesario que el gobierno federal elabore un programa tripartito más allá de la línea discursiva que la migración debe de ser ordenada, legal y segura; pues está en riesgo no sólo la paz y seguridad social sino hasta la soberanía.
Pero ¿se han fijado en algo?, No les llama la atención el “silencio” guardado por los gobiernos de Guatemala, Honduras y El Salvador? ¿Han escuchado algún programa de apoyo implementado hacia sus connacionales para brindarles algún tipo de ayuda ya sea directamente o a través del gobierno mexicano más allá de la asistencia consular? ¿Tal parece que esperan que su hermano mayor: México, les resuelva éste problema? Su silencio parece ser la estrategia para resolver su propia crisis, corrupción e ineficiencia gubernamental en este tema.
El migrante en general (independientemente de su nacionalidad) ha demostrado saber salir adelante teniendo un mínimo de condiciones necesarias para ello. Y si bien es cierto, la migración no debe de ser criminalizada por los Estados tampoco ésta ha de ser sin orden ni legalidad alguna.
Además, al no poder ingresar éstos a los E.U.A. comenzarán a llover las solicitudes tanto de regularización como de asilo, que tan sólo en éste último rubro, en los últimos 6 años se ha incrementado en más de 2,284 %. Y que lamentablemente, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) organismo dependiente de la Secretaria de Gobernación ha recibido en éste año el presupuesto más bajo en los últimos 7 años: a más trabajo, menor presupuesto!. Tan sólo el 80% de las solicitudes del año pasado siguen sin respuesta alguna de un total de 29,600; esto sin contar las más de 22,000 pendientes del 2017.
No dudo de la rectitud de intención que pueda haber en el ejecutivo federal y algunas de sus secretarías; más sin embargo, muchos de sus colaboradores adolecen de coordinación, de experiencia, de conocimiento en aritmética y de sentido común.
Una propuesta que considero sería más adecuada y vanguardista en la política migratoria mexicana y de mejor aprovechamiento de los recursos, sería la creación de un fondo humanitario de apoyo al migrante extranjero y que serían recursos (económicos y/o en especie) que se otorgaran a través de los municipios fronterizos con mayor recepción de migrantes extranjeros, lo que les ayudaría a enfrentar los gastos generados por éstos en cuanto a rubros como salud y seguridad pública, infraestructura urbana, etc. Algo así como el extinto fondo de capitalidad.
Esto sería más eficiente y de mayor provecho que canalizar recursos económicos a los países centroamericanos, que sabemos que no cantan malas rancheras en ineficiencia gubernamental y corrupción. Y nuestro gobierno tendría realmente un control y certeza de su correcta aplicación.
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