Operación Enjambre
Rubén Rocha Moya volvió al gobierno de Sinaloa como quien regresa de vacaciones: con la frente en alto, y como si tres meses fuera del poder bastaran para borrar las acusaciones que lo persiguen desde Estados Unidos.
Pero algo no cuadra.
Si su retorno fuera producto de una operación acordada con Palacio Nacional y Morena, lo lógico habría sido arroparlo. O cuando menos guardar silencio.
Ocurrió lo contrario.
Gobernación precisó que la reincorporación fue una decisión “exclusivamente” personal y recordó que las investigaciones continúan abiertas.
Morena fue más lejos: su dirigencia aseguró que no tuvo conocimiento previo y se deslindó de la decisión.
¿Entonces Rocha se mandó solo?
Porque resulta difícil imaginar que un gobernador acusado formalmente en Estados Unidos decida recuperar el poder de Sinaloa sin consultar seriamente a Claudia Sheinbaum y al CEN de su partido.
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