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Foto: Especial

Uso de razón

Pablo Hiriart/ Quadratín Tlaxcala
 
| 07 de diciembre de 2017 | 5:00
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Anaya va

 

Con o sin PRD, el candidato presidencial del PAN será Ricardo Anaya.
El Frente se debate entre vivir o morir, pero lo que no deja lugar a dudas es la decisión de Anaya de ir por la candidatura. Y se va a concretar.
Adiós a los que soñaban con un golpe de audacia y que los partidos del Frente elegirían a un ciudadano sin trayectoria partidista para llevarlo de candidato y sentarlo en Los Pinos.
Les guste o no les guste, el candidato será Anaya.
Todo apunta a que el PRD se va a plegar al presidente del PAN y dejará atrás sus pretensiones de competir con su aparente carta, Miguel Ángel Mancera.
Digo aparente porque varios de los perredistas que el lunes “destaparon” a Mancera en el antiguo palacio del Ayuntamiento, en realidad están con Anaya y no con el jefe de Gobierno.
Su “espaldarazo” a Mancera sólo fue una finta.
Anaya ha dado todas las batallas para lograr la candidatura presidencial, y ha vencido en todas.
No es un perdedor. Al contrario. Independientemente de sus métodos, los hechos nos muestran a un político eficaz, que logra sus objetivos.
Ha apartado del camino a todos los que se ha encontrado, desde Gustavo Madero a Margarita Zavala, a Rafael Moreno Valle y ahora a los perredistas si no se pliegan a él.
Se convirtió en enemigo acérrimo del gobierno, no obstante haber firmado el Pacto por México con el PRI y con el presidente Peña Nieto, porque leyó bien que en el ánimo de un importante sector de la población hay un rotundo antipriismo.
La encuesta publicada ayer en El Universal nos muestra que Ricardo Anaya (por el Frente) le saca siete puntos de ventaja a José Antonio Meade en el segundo lugar de la carrera por la Presidencia, aunque se encuentra ocho abajo del puntero, López Obrador.
Vamos a ver si eso le alcanza para ser competitivo en la contienda constitucional, pero como hasta Perogrullo lo sabe, arrancar segundo es mejor que arrancar tercero.
Margarita Zavala tiene el 10 por ciento de las preferencias según El Universal, y de acuerdo con El Financiero tiene 16 por ciento.
Su problema, sin embargo, está en otro lado: transcurrido casi la mitad del tiempo para recolectar 866 mil firmas en 17 estados, sólo ha podido completar la cuota requerida (uno por ciento del padrón) en dos entidades.
Anaya percibe que, en caso de no concretarse la candidatura de Zavala, esos simpatizantes van a votar por él y jamás por Meade ni por Morena.
Ojo con él. Ha aguantado metralla mediática de alto calibre y sigue en pie. Se ha peleado con sus amigos, con sus aliados, con el gobierno y con medios de comunicación, aunque tiene el apoyo total de otros.
Incluso dividió a su partido, y para confirmarlo sólo basta ver la votación de los diputados panistas en la Ley de Seguridad Interior en San Lázaro: 14 a favor, 17 en contra y 48 abstenciones.
Nada de eso importa. Su objetivo es ser candidato presidencial y lo va a lograr.
Tendremos a Anaya en la boleta luego de una larga y cruenta batalla.
Ese ímpetu ¿le alcanzará para ganar?
Aún está por verse, pues faltan las campañas, donde Meade con toda seguridad va a crecer, Margarita tal vez logre el registro y encima tiene a López Obrador.
Pero de que va, va.