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Morelia, Mich., 1 de febrero, 2018.- Las campañas políticas de este año, se prevé que estén plagadas de guerra sucia: denostaciones, noticias falsas, rumores, difamaciones, etcétera, utilizado predominantemente las redes sociales y, ante eso, no existe una legislación efectiva que los impida, que los detenga y sancione a los autores.
Ante tal panorama, resalta la iniciativa de la organización Morelia, Hacks, que ha desarrollado la aplicación Monitor Ciudadano, que entre otras funciones permite la identificación de perfiles y cuentas en Facebook y Twitter falsas o pagadas, comúnmente denominadas bots, cuyo propósito es impulsar el posicionamiento de figuras públicas y denostar a potenciales y reales adversarios de éstas. (Agencia Quadratin).
De acuerdo con el titular de dicha organización, Adrián Arvizu, la difusión entre los usuarios de cuentas falsas o pagadas para incrementar de forma artificial la presencia de actores políticos en las redes sociales se ha identificado como el mecanismo idóneo de combate contra esta práctica, calificada como propaganda falsa y que absorbe elevadas sumas de recursos económicos.
Explicó que es complicado llevar al terreno legal el tema e interponer un recurso jurídico en contra de quienes recurren al empleo de bots, por lo que la medida más adecuada para evitar su operación ha sido la difusión de estas cuentas y perfiles ante la ciber-comunidad, con la finalidad de que los usuarios reales reporten a las redes sociales esta actividad y las cuentas y perfiles apócrifos sean inhabilitados.
Pero no sólo es el empleo de bots o la compra de seguidores irreales, sino que se ha llegado a recurrir a la suplantación espacios noticiosos, como le ha ocurrido a sitios informativos como Quadratin, que incluso tuvo que recurrir a las instancias legales para detenerlo. Y como éste se han registrado diversos casos.
El problema de que no existan mecanismos que impidan este tipo de propaganda falsa, es que muchos de los rumores y denostaciones llegan a hacerse virales, es decir que llegan a una gran cantidad de personas, si bien muchas de ellas no las creen, son cuantiosas las que las aceptan como ciertas.
Por ello, mientras la legislación avanza lentamente ante estas situaciones, es importante que sean los propios ciudadanos que busquen protegerse y defender una sana competencia política.