CIUDAD DE MÉXICO, 22 de octubre de 2021.-  El empleo en energías renovables en todo el mundo alcanzó los 12 millones el año pasado, frente a los 11,5 millones de 2019, según la octava edición de Renewable Energy and Jobs: Annual Review 2021 .

El informe fue publicado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) en colaboración con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en una inauguración de alto nivel del Marco de Colaboración de IRENA sobre Transiciones Justas e Inclusivas, cofacilitado por Estados Unidos y Sudáfrica. 

El informe confirma que Covid 19  provocó retrasos e interrupciones en la cadena de suministro, con impactos en los empleos que varían según el país y el uso final, y entre los segmentos de la cadena de valor. Mientras que los puestos de trabajo de la energía solar y la eólica siguieron liderando el crecimiento del empleo mundial en el sector de las energías renovables, con un total de 4 millones y 1,25 millones de puestos de trabajo respectivamente, el empleo de los biocombustibles líquidos disminuyó al caer la demanda de combustibles para el transporte. Las ventas de iluminación solar fuera de la red se resintieron, pero las empresas pudieron limitar las pérdidas de empleo. 

China acaparó el 39 por ciento de los empleos en energías renovables en todo el mundo en 2020, seguida de Brasil, India, Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea. Muchos otros países también están creando puestos de trabajo en las energías renovables. Entre ellos están Vietnam y Malasia, exportadores clave de energía solar fotovoltaica; Indonesia y Colombia, con grandes cadenas de suministro agrícola para biocombustibles; y México y la Federación Rusa, donde la energía eólica está creciendo.  

En el África subsahariana, los puestos de trabajo en el sector solar se están expandiendo en diversos países como Nigeria, Togo y Sudáfrica. 

«La capacidad de las energías renovables para crear puestos de trabajo y cumplir los objetivos climáticos está fuera de toda duda. Con la COP26 por delante, los gobiernos deben aumentar su ambición para alcanzar el nivel cero», afirma Francesco la Camera, Director General de IRENA. «El único camino a seguir es aumentar las inversiones en una transición justa e inclusiva, cosechando todos los beneficios socioeconómicos en el camino». 

«El potencial de las energías renovables para generar trabajo decente es una clara indicación de que no tenemos que elegir entre la sostenibilidad medioambiental, por un lado, y la creación de empleo, por otro. Ambas pueden ir de la mano», dijo el Director General de la OIT, Guy Ryder. 

Reconociendo que las mujeres sufrieron más la pandemia porque tienden a trabajar en sectores más vulnerables a los choques económicos, el informe destaca la importancia de una transición justa y de empleos decentes para todos, garantizando que los empleos paguen un salario digno, que los lugares de trabajo sean seguros y que se respeten los derechos en el trabajo. 

Una transición justa requiere una mano de obra diversa, con igualdad de oportunidades para mujeres y hombres, y con trayectorias profesionales abiertas a los jóvenes, las minorías y los grupos marginados. Las normas internacionales del trabajo y los acuerdos de negociación colectiva son cruciales en este contexto. 

La consecución del potencial de empleo de las energías renovables dependerá de políticas ambiciosas que impulsen la transición energética en las próximas décadas. Además de las políticas de despliegue, habilitación e integración para el propio sector, es necesario superar las barreras estructurales en la economía en general y minimizar los posibles desajustes entre las pérdidas y las ganancias de empleo durante la transición.