ACAPULCO, Gro., 5 de agosto de 2019.- La Brigada de Fusileros Paracaidistas, perteneciente a la Fuerza Aérea Mexicana, practica en la Base Aérea de Pie de la Cuesta, en este puerto, sus saltos a 17 mil pies de altura, con el objetivo de incrementar su nivel de adiestramiento.

Su base se encuentra en el Campo Militar número 1 de Ciudad de México, pero durante dos semanas, 38 de los integrantes de la Brigada, quienes son instructores de caída libre militar, llevan a cabo sus prácticas en Acapulco, realizando cinco lanzamientos durante un día.

En entrevista previo al primer salto del día, el sargento primero del Centro de Adiestramiento de Paracaidismo, Juan Víctor Herrera Gómez, expresó el orgullo que sienten al pertenecer a la Brigada de Fusileros, siendo la primera unidad de paracaidistas del Ejército Mexicano.

Quadratín estuvo en un día de las actividades, las cuales concluyen a las 4 de la tarde, donde se observó a los militares desde temprana hora revisar su paracaídas, mochila, arnés.

Entre cada salto, consumen alimentos o agua, practican todas las posiciones que van a realizar en el aire y se ejercitan.

La sargento primero auxiliar oficinista y paracaidista de la Brigada, Cecilia Canto Galicia explicó que para esta actividad, se requiere de tener una buena condición física, resistencia y fuerza, tanto en piernas como en brazos, para poder girar y hacer los movimientos en el aire.

En su caso, dijo, lleva cinco años en la Brigada y ha podido ascender, “ya tenemos mujeres paracaidistas, tendremos como unas 30 en cada batallón, el sexenio pasado nos dieron más auge a lo que es la mujer, nos dieron muchas oportunidades para seguir creciendo aquí”.

Destacó la gran satisfacción que le da pertenecer a la Brigada, pues pueden ayudar a los habitantes, sobre todo en catástrofes naturales, ya que luego llevan víveres, medicamentos, “somos pequeñas piezas, porque estamos embonando para servir al país, es algo muy bonito, muy satisfactorio pertenecer al Ejército Mexicano”.

Al estar arriba de un avión de la Fuerza Aérea, junto a los paracaidistas, como parte de su día de práctica, se constató el compañerismo que hay entre ellos, así como la concentración para sus saltos, pues un solo error, podría ocasionar una tragedia.

Las indicaciones son a través de señas y no a palabras. Al llegar a la altura requerida, las puertas se abrieron, y todos ya tenían su equipo listo y la adrenalina para dejarla en el aire, y así comenzó el show aéreo.

En tierra, ya los esperaban médicos, una ambulancia y demás equipo ante cualquier emergencia posible.