Identifican a 17 policías de Jalisco por presunto uso excesivo de fuerza
Morelia, Mich., 13 de marzo, 2017.-Continúa el debate en torno a si deben regresar o no los militares a sus cuarteles y dejar que los cuerpos de seguridad de los tres órdenes de gobierno se hagan cargo del combate a la delincuencia, tanto organizada como del fuero común. La situación en esta materia es más complicada de lo que muchos piensan.
Información del diario La Jornada señala que “organizaciones de derechos humanos, académicos, especialistas, activistas y religiosos” señalan que es necesario trazar un regreso escalonado a las bases militares, ya que la ley de seguridad interior que se discute en el Congreso de la Unión “no es el mejor ni el único camino”.
Michoacán es una de las entidades que ha enfrentado, al igual que Tamaulipas, Chihuahua, Veracruz, Estado de México, Jalisco, entre otras, el grave problema del crimen organizado. Muchos piensan, tal y como lo han pregonando funcionarios federales, que esta situación ha sido controlada. No es así. Por más que detengan o abatan a líderes criminales, surgirán muchos más, porque son miles las personas que se han involucrado, en parte porque desde hace décadas los gobiernos se olvidaron que existían, lo que mentes criminales aprovecharon.
Queda claro también que las instituciones de seguridad de los tres órdenes de gobierno fueron corrompidas, y no se ha corregido el problema. Si alguien pregunta en Buenavista Tomatlán, en Apatzingán, Nueva Italia, Parácuaro, Aquila, Lázaro Cárdenas, o cualquier otro municipio que tiene presencia del crimen organizado, le dirán que es necesario que los militares permanezcan en las calles.
Esto no significa que se tenga que modificar la ley para darle más poder a la milicia. O para decirlo de otra manera, debe ser muy clara cualquier modificación a la Carta Magna, porque podría cometerse un grave error, y siendo tajantes, el Congreso de la Unión no ha dado muestra de confianza ni de ser garante de los ciudadanos, y eso quedó demostrado con las llamadas reformas estructurales.
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) es la única institución que respeta la delincuencia organizada y son quienes ofrecen mayor garantía y protección a los pueblos y ciudades que son afectadas por el crimen, pero no se requiere, en términos generales, de una nueva ley, porque sería muy delicado que después vinieran las malas interpretaciones.
Los soldados deberán regresar a sus cuarteles, pero no en el corto tiempo. Debemos reconocer que hay motivos para desconfiar de las reformas a la ley. Bastantes problemas tenemos para provocar otros. No será fácil erradicar una descomposición social de décadas que alentaron y protegieron las mismas autoridades.




