CIUDAD DE MÉXICO, 14 de marzo de 2019.- Cuentas y administraciones claras, al menos así lo ve el Pleno del Senado de la República que aprobó el dictamen con punto de acuerdo en relación con el patrimonio público de lo que fuera la ex Residencia Oficial de la Presidencia de la República, mejor conocida como Los Pinos.

Por decisión presidencial, este recinto oficial ahora se ha convertido en un espacio recuperado para promover la cultura y desde entonces ha sido visitado por alrededor de 750 mil personas. Sin embargo, el dictamen destaca la duda que existe en la opinión pública respecto a los bienes inmuebles que durante décadas decoraron la casa presidencial, hasta el 30 de noviembre de 2018.

Se habla de obras de arte, piezas ornamentales de gran valor artístico, entre ellas de David Alfaros Siqueiros, José Clemente Orozco, Francisco Toledo, Rufino Tamayo, Sergio Hernández, José Luis Cuevas y Julio Galán, así como vajillas, candelabros, jarrones y demás bienes adquiridos por la nación u obsequiados por otros países.

La Cámara de Senadores solicitará a la Secretaría de Cultura un informe de la relación de bienes que fueron entregados por la autoridad responsable en el momento del cambio de gobierno e integrar la relación de piezas que no se localicen, para pedir su devolución o destitución, de ser el caso. Al Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales se solicitará informar al Senado los avances sobre el destino que se hará del conjunto de inmuebles que conformaron la residencia oficial de Los Pinos.

La presidenta de la Comisión de Cultura, Susana Harp, subrayó en tribuna que en el fondo el tema es el patrimonio público depositado en quien funge como Primer Mandatario de la República Mexicana y su destino final.

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